La mediación familiar no se reduce a casos extremos. También acuden parejas maduras que deben aprender a convivir en un “nido vacío”. Otras más jóvenes consultan por conflictos como “Nuestro hijo discute mucho” o “Me pesa el cuidado de mi madre enferma, mis hermanos no aportan nada”. Un matrimonio que decide divorciarse suele desconocer este servicio. Si la separación es inevitable, el mediador familiar logra, por lo general, aceitar los engranajes de situaciones especialmente dolorosas para los hijos. Quienes han tenido oportunidad de recurrir a estos profesionales saben de su apoyo cálidamente humano, que favorece una relación distinta aunque no se derive en arreglo entre las partes. Son innumerables los casos en que se superan las crisis familiares con un abordaje profundo y altamente profesional.
1 comentarios:
esta buena tu solucion aroon pues te felicito espero que mucha gente lea esto
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